Funcionarios conocieron los secretos del compostaje

Obtener un abono de calidad para mejorar el sustrato de las plantas es una práctica que todos pueden implementar a partir de los residuos vegetales de la cocina. Éste fue el tema que abordó el taller organizado por la UCEA y la UGA.
El pasado jueves se realizó el Taller de compostaje “Aprendiendo a utilizar residuos orgánicos”, organizado por la Unidad de Control de Establecimientos de Alimentación y la Unidad de Gestión Ambiental, para personal de cafeterías y casinos y funcionarios de otras unidades de la UACh. En la actividad participaron 15 personas y fue dictado por la Jefa de la UGA, María Ema Hermosilla.
Refiriéndose a la motivación por realizar este taller, Fabiola Hernández, Jefa de la UCEA, manifestó el interés por apoyar la reducción de residuos que se generan en los establecimientos que trabajan con servicio de alimentación en los campus y a la vez, responder al interés personal de algunos funcionarios por conocer más del tema.
Es así como uno de los principales objetivos fue dar a conocer las posibilidades de convertir los residuos orgánicos vegetales en abono para las plantas, aprovechando las cáscaras y otros desechos de la cocina, una práctica que puede significar reducir aproximadamente en un 50% la basura domiciliaria a nivel familiar.


En relación a los desechos que sirven para hacer el compost, se aclaró que en general los residuos de origen vegetal que quedan de la preparación de alimentos pueden servir, sin embargo, hay algunos que demoran más en degradarse como los cuescos de frutas o las cáscaras de plátano, limones, paltas y castañas. Mientras que los residuos de origen animal o aceites y grasas no sirven para el compostaje, por ser fuente para atraer moscas y roedores y porque tienen una descomposición más lenta
Entre las recomendaciones que dio la relatora, dijo que la compostera debe tener tapa y ventilación, estar situada en el exterior, a semi sombra, y se requiere mantener una capa de residuos de al menos 30 centímetros de altura y darlos vuelta regularmente, ojalá una vez por semana.
Erico Alvarez, Auditor Interno de Contraloría, había tratado el tema en conversaciones a nivel familiar reconociendo la importancia de ocupar los residuos que van quedando. “Había leído, sabía qué residuos se podían ocupar, pero no sabía cómo echar a andar el sistema, ahora me quedó claro con el taller. Incluso el desecho de las hojas del jardín se puede aprovechar para enriquecer el compost”.
“Pude confirmar el compromiso de la Universidad con temas que son recurrentes. Yo había manifestado la inquietud por conocer más del tema y fue recepcionada positivamente. Tenía algunas nociones a nivel de casa, pero estaba cometiendo errores; ahora voy a seguir todas las recomendaciones de Ema. Súper buena experiencia y espero que podamos concretar la idea de instalar composteras como alternativa para las cafeterías y casinos que operan en los campus”, dijo Tatiana Martínez, concesionaria de la cafetería del Ex Hotel Isla Teja.

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